NSU TT y el nacimiento de un deportivo

Leyendo la revista de Audi Magazine he descubierto los orígenes del famoso deportivo Audi TT. Como os contaré a continuación el orígen del coche no es un un bonito diseño… nada más lejos de la realidad, lo llamaban la caja de bombones por su forma cuadrada, cuadrada pero altamente efectiva.


La Isle of Man Tourist Trophy (de ahí las siglas TT) no discurre por un circuito cerrado, sino por carreteras reales. Su Mountain Course de casi 60 Km de longitud, plantea retos sin igual tanto a los pilotos como a las máquinas. hoy día los participantes ya no toman la salida todos a la vez, sino en turnos individuales y escalonados. En las carreras de la TT en las que toman parte las motocicletas más rápidas, la velocidad media supera los 200 Km/h. Para que os hagáis una idea en los modernos circuitos de MotoGP el promedio apenas roza los 160 Km/h.

Los pilotos pasan a toda velocidad entre casas, muros de piedra y terraplenes. Ni siquiera los tramos sin visibilidad como, por ejemplo los puentes, se han modificado para disminuir su peligrosidad, y si se ha hecho, ha sido muy recientemente. Durante el ‘Mad Sunday’ (domingo loco) se permite a los aficionados recorrer el circuito a sus anchas, algo que no deja de entrañar sus riesgos.

Desde 1907, esta legendaria competición se ha venido celebrando cada año en la Isla de man, situada en el corazón de las islas británicas. Cuando los ingenieros de NSU intentaban encontrar un nombre para su nuevo y pequeño deportivo, lo hallaron en la Isle of Man Tourist Trophy. Al fin y al cabo, TT siempre ha sido un sinónimo de espíritu de lucha, audacia y éxito.

En 1954, NSU alcanzó una victoria total en las competiciones de 125cc y 250cc. A partir de ese triunfo TT se perfiló como el sufijo idóneo para el pequeño Prinz.

La serie Prinz nació en 1958 con un motor de motocicleta de doble cilindro y 20 CV de potencia. Su diseño característico quedó establecido en 1961 con el NSU Prinz 4, al que siguió el primer cuatro cilindros auténtico del Prinz 1000, que ya entonces desarrollaba un rendimiento impresionante con sus 43 CV de potencia. El primer TT se fabricó en 1965, pero el carácter deportivo del Prinz se puso de manifiesto de forma aún más evidente con el motor 1.1 de 55 CV del modelo Type 110.

En 1967 se suprimió el Prinz del nombre y el NSU TT/TTS pasó a ser el único heredero al trono. El Prinz de 20 CV se había convertido en un rey de las carreteras de entre 70 y 85 CV de potencia.

Por su forma y diseño está claro que es el coche que diseñaría un niño de 4 años, simétrico, sin florituras, limitado a lo esencial: las ruedas, el cuerpo del vehículo y las puertas. Pero, con esa simplicidad, este modelo arrasó. Su manejo le valió las mejores alabanzas de la crítica especializada.

El magnífico comportamiento del NSU en las curvas era fruto del montaje posterior a su motor, su chasis indestructible y la elevada proporción entre peso y potencia.

E NSU TT y el NSU TTS triunfaron de forma especial en las carreras de tipo eslalon. Y no es de extrañar, si se tiene en cuenta que la versión modificada para rallyes pesaba menos de 800 Kg y superaba los 85 CV. La única parte del NSU TT y del TTS que conseguía avistar muchos de sus competidores de aquélla época era el portón trasero, que se mantenía abierto gracias a unos espaciadores reglamentarios para que el motor de cuatro cilindros – con doble carburador y funcionando a altas revoluciones- permaneciera bien refrigerado. En el NSU TTS, esta medida para reducir el calentamiento se veía reforzada por otro refrigerador adicional situado en la parte frontal.

La producción de estos pequeños coches de carreras se interrumpió en 1972, pero sus éxitos en el mundo del automovilismo continuaron durante muchos años más. Con su triunfante fórmula de combinar un peso ligero y los motores más potentes, el NSU TTS se adelantó una década a las tecnologías y al estilo del Golf GTI.

Y, en 1994, cuando los diseñadores de Audi en Simi Valley (California, Estados Unidos) se encontraban trabajando en el proyecto de un nuevo modelo – pequeño, ágil y de una deportividad sin concesiones-, a la hora de pensar un nombre, su imaginación voló hasta el pequeño rey de las carreras de los años sesenta: el NSU TT. Hoy, la inconfundible silueta del Audi TT no podría ser dibujada por un niño de 4 años, pero sí que es el automóvil con el que sueña. La tradición sigue viva.

Fuente | Audi magazine